Consumo seguro de pescados y mariscos en Semana Santa: ¿Qué recomendaciones debo seguir para evitar problemas?

Liliana Maier

La académica de la UST y experta en Inocuidad alimentaria y microbiología, Liliana Maier; entregó una serie de consejos que debemos tener en cuenta al momento de comprar y preparar este tipo de alimentos en nuestro hogar.

En nuestro país ya es una tradición que en Semana Santa las personas reemplacen la carne y otros alimentos por pescados y mariscos, aumentando considerablemente la demanda y consumo de éstos. Sin embargo, por tratarse de alimentos muy perecibles, por su alto contenido de agua, entre otros factores, son productos que exigen también ciertos cuidados en su selección, preparación y almacenamiento, a fin de retrasar su deterioro.

Para evitar que los pescados o mariscos se echen a perder, y también para evitar problemas de salud, la académica de UST Santiago, Liliana Maier, entregó una serie de recomendaciones y consejos que puedes seguir para mantener estos alimentos en perfecto estado.

Estas son las recomendaciones generales:

Según la experta, lo principal es “adquirir alimentos en lugares establecidos, que cuenten con autorización sanitaria”, recalcando que es sumamente importante no comprar productos en la calle o en locales comerciales no establecidos.

Otro punto relevante es “mantener la cadena de frío hasta su preparación. Mantenga el pescado siempre refrigerado y trasládelo rápidamente a su hogar después de su compra. Evite mantenerlo, por ejemplo, en el auto por largo rato”. Además, “una vez en el refrigerador, almacénelo en la parte alta de éste, debidamente envuelto. Evite siempre la posibilidad de goteo o que tome contacto directo con otros alimentos (…) Si ya los descongeló, prepárelos rápidamente y nunca los vuelva a congelar, pues esto podría provocar cuadros de intoxicaciones alimentarias y reacciones alérgicas que pueden ir desde un simple enrojecimiento de la piel hasta un shock anafiláctico, lo que podría provocar un paro cardiorrespiratorio con consecuencias fatales”.

Liliana Maier hace énfasis en que, al momento de comprar pescado, estos “deben tener un olor fresco similar al de las algas o el mar, los ojos deben ser sobresalientes y brillantes, las agallas rojas y fácilmente separables. Cuando poseen escamas, como ocurre con la mayoría, estas deben encontrarse adheridas a la piel, pues las escamas sueltas son una señal visible de mal estado”.

“Si va a comprar pescado fileteado exija que realicen este proceso frente a sus ojos, de manera que usted pueda ver la procedencia y observar la cabeza del pescado que se va a llevar”, dijo. Por otro lado, recalcó que “los mariscos se descomponen aún más rápido que los pescados, por lo que deben ser adquiridos y preparados en forma rápida, sin dejarlos a temperatura ambiente”.

“Todos los mariscos con doble concha, deben estar vivos al momento de su compra. Esto significa que, en el caso de almejas, choritos, cholgas, machas, etc., las conchas deben encontrarse semi abiertas y cerrarse rápidamente al contacto con las manos o algún objeto. Los erizos deben tener sus espinas erectas y móviles”, ejemplificó Maier.

La académica de la Facultad de Recursos Naturales y Medicina Veterinaria de UST Santiago también advirtió que hay que comer pescados y mariscos bien cocidos, ya que el limón no mata microorganismos ni mucho menos sus toxinas. En caso de haberse formado, sólo les baja el pH.

La profesional también sostuvo que “si usted manipuló pescados y mariscos sobre mesones o tablas de picar, recuerde después lavarlos y desinfectarlos prolijamente para volverlos a ocupar. Esto evitará la contaminación cruzada, que es la transmisión de microorganismos patógenos desde un alimento crudo o superficie contaminada, hasta un alimento que está listo para ser consumido”.

Finalmente, Maier comentó que “una de las lecciones aprendidas del COVID-19 es el buen hábito del lavado frecuente de manos. Con esa sola medida estamos reduciendo mucho el riesgo de enfermarnos, por lo tanto, hay que tenerlo en cuenta durante la preparación de nuestros alimentos, especialmente cuando manipulamos productos crudos como pescados, mariscos, huevos, carnes, verduras y frutas”.

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