- Participan la Universidad de Chile y la Universidad de Antofagasta en una investigación genómica.
- Se analizan muestras óseas y dentales de sitios como Caleta Huelén para estudiar afinidades biológicas.
- El proyecto busca complementar el registro arqueológico y vincular el pasado con las comunidades locales.
Un trabajo conjunto entre la Universidad de Antofagasta y la Universidad de Chile permitirá conocer mejor las relaciones biológicas de los antiguos habitantes de la costa del norte grande, en especial de sitios como Caleta Huelén, en la desembocadura del Río Loa.
El ADN es clave
La investigación forma parte de la tesis doctoral del Ingeniero en Biotecnología Molecular y Estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chile, Roberto Rojas Contreras. El estudio continua un proyecto Fondecyt ya finalizado, centrado en la variación genética de las poblaciones de la costa norte, con especial atención a la cultura Chinchorro y a su relación con grupos posteriores.
En este sentido Rojas Contreras destacó que en el norte de Chile “aún hay pocas muestras estudiadas. Incorporar sitios costeros como Caleta Huelén permitirá comparar estos grupos con otras regiones y entender si las similitudes culturales observadas en el registro arqueológico también se reflejan en afinidades biológicas”.
Constanza de la Fuente Castro, antropóloga física y académica del Núcleo Interdisciplinario de Biología y Genética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explicó que el trabajo comienza con la toma de una pequeña muestra de diente o hueso.
“A partir de ella se extrae el ADN, se secuencia y se compara con otros individuos de Chile, Perú y Bolivia. El objetivo es identificar similitudes, diferencias y cambios a lo largo del tiempo”, precisó.
Un impulso a la arqueología local
El arqueólogo Néstor Rojas Arias, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Antofagasta, señaló que esta colaboración representa un nuevo impulso para la arqueología local.
“El trabajo no solo generará publicaciones científicas y bases de datos, sino que también busca entregar información comprensible a las comunidades, para que conozcan mejor su pasado y su territorio”, enfatizó.
En las últimas décadas, los avances en el análisis computaciones han permitido obtener y procesar grandes volúmenes de datos genéticos.
Aunque en Chile todavía hay relativamente pocas muestras de ADN antiguo, especialmente en el norte grande, este tipo de estudios comienza a completar un mapa que ya incluye zonas como la Patagonia y que se irá ampliando hacia el norte chico y hacia la zona central.
Junto con lo anterior, la investigación conjunta permitirá poner en valor las colecciones arqueológicas de la región y aportar tanto a la comunidad como a la sociedad.



