Fundación Integra Antofagasta y Fonoinfancia entregan recomendaciones para acompañarles en esta etapa.
Ingresar o iniciar un nuevo periodo en las salas cuna o jardines infantiles es uno de los hitos importantes que ocurre en los primeros años de vida de niñas y niños. Explorar un espacio distinto al conocido –y en compañía de personas que no han visto antes– puede generar diversas reacciones. Además, es un desafío para las familias y equipos educativos, quienes son los llamados a generar instancias que faciliten este proceso.
El cómo respondan las niñas y los niños al hecho de iniciar su trayectoria educativa dependerá de muchos factores, por ejemplo, el momento de desarrollo en que se encuentren y sus singularidades. Si están en sala cuna, tal vez podrían inquietarse o llorar al alejarse de su madre, padre o persona significativa. También es posible que estén más irritables o se les dificulte conciliar el sueño.
Asimismo, en los párvulos de mayor edad podrían observarse conductas como llanto, timidez, dificultades para separarse de la persona significativa, ingresar al jardín sin prestar atención ni despedirse. Por eso, el acompañamiento y comprensión en esta etapa de familiarización es clave.
El director ejecutivo de Fundación Integra, Carlos González Rivas, indicoì que “la sala cuna y jardín infantil es un espacio educativo amoroso, inclusivo, seguro y de contención que permite reforzar de manera lúdica el vínculo de niñas y niños con sus familias y entorno, a través de aprendizajes significativos que tienen al juego como elemento central. Junto al amor y compromiso de los equipos educativos, en su rol de garantes de derechos y agentes de cambio social, es posible que descubran, experimenten y desarrollen habilidades para toda su vida, siendo capaces de conocer y transformar este mundo”.
Para esto, Fundación Integra y Fonoinfancia destacan algunos aspectos que pueden considerar las familias al momento de enfrentar el paso de la casa al jardín infantil:
Stephanie Correa Olguín, psicóloga de Fonoinfancia, además expresó que “para algunas niñas y niños, al principio, el estar en el jardín infantil podría sentirse como una suerte de abandono, ya que aún les es complejo entender ciertas nociones de espacio y tiempo. Por ello las madres, padres o sus personas significativas deben entregar seguridad y confianza. Por ejemplo, decir adiós con naturalidad al despedirse y comunicar claramente quién les irá a buscar y la hora en que sucederá”.
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